Tener una casa en el Caribe, manejar un súper carro y guardar las más preciosas joyas en la caja fuerte de la casa, parece ya no ser tan relevante para una nueva generación a la que cada día le importa más hacerse rica en experiencias y no en acumulación de propiedades que, al fin de cuentas el tiempo y la vida acelerada que llevan no les dejan disfrutar.
El mejor ejemplo de la tendencia del llamado “transumismo” para mí ocurrió el año pasado, cuando el canadiense Guy Laliberté, fundador del famoso Circo del Sol, hizo realidad su sueño y celebró su cumpleaños número 50 a en la Estación Espacial Internacional. Lo que le costó la insignificancia de aproximadamente 50 millones de dólares que solo él y seis “turistas espaciales” han pagado para dar el singular viaje en cohete.
Esto no quiere decir que la compra de lujosos bienes, no siga en su auge o construcciones como las recientemente erguidas a la salida de Cartagena y otras ciudades del país, que oscilan entre los 1000 y 2500 millones de pesos y que la mayoría de sus propietarios solo tienen para venir un par de semanas al año, no se venderían.
Sucede que en Colombia la costumbre de alquilar bienes y servicios todavía es vista desde la óptica de pasadas generaciones, que nos inculcaron la idea de que lo propio sin duda era la meta que se debía alcanzar para lograr el éxito en la vida y que eso de andar pagando por cosas que no le pertenecían no era rentable.
Los jóvenes ejecutivos ya no tienen inconvenientes en gastar sus ahorros de un año en un paseo al Tibet o visitando un restaurante como el del “mejor Chef del mundo”, Ferran Adrià abría sus puertas al público solo 4 meses al año y donde un plato podía costar alrededor de 350 euros por persona, solo para decir yo estuve ahí.
Ahora el consumidor paga por experiencias, por conocer nuevas cosas que no son accesibles para el común de la gente, pasar una noche de hotel o asistir a un spa con lo que se podría pagar la cuota inicial de un auto, es sinónimo de riqueza y es que a la larga lo vivido es lo que cuenta, lo material se queda en cambio ¿quién le quita lo bailado?.
La acumulación de bienes comprobaban un estatus que parece ya no medirse por las cosas que se poseen sino por aquellas cosas que hayas logrado hacer a lo largo de tu vida.

Deja una respuesta